Estrías y embarazo

Estrías y embarazo

Las estrías (atrofias dermoepidérmicas con estrías), pueden aparecer durante el embarazo como consecuencia de los numerosos cambios físicos necesarios para la gestación y el nacimiento de tu bebé. Son lesiones lineales de tipo atrófico por flacidez de la piel, de color y distribución variable: en el lenguaje común estas lesiones se denominan estrías.

Estas estrías tienen una mayor incidencia en caucásicos con edades comprendidas entre los 5 y los 50 años; también se observa que la frecuencia es el doble en mujeres que en hombres y mayor en el período de la pubertad (afectando, según estimaciones recientes, a cerca de 1/3 de los adolescentes y hasta al 90% de las embarazadas): más concretamente, en mujeres aparecen antes (de los 12 a los 16 años) en comparación con los varones (de los 14 a los 20 años), y recurren con especial frecuencia entre los 30 y los 40 años, alcanzando el 70-80% al inicio de la edad adulta, en relación con la peculiar estructura hormonal nivel de la mujer y la posibilidad de embarazo relacionada.

Estas lesiones también pueden aparecer como resultado de ciertas enfermedades sistémicas o terapia médica con esteroides.

Las primeras descripciones de las estrías en la literatura médica datan de hace 150 años y, con el paso de los años, se han vuelto cada vez más claras las múltiples causas que provocan este fenómeno, debido a una irregularidad en la disposición de las fibras elásticas y colágenas de la dermis con degeneración del componente elástico inducida, a su vez, por estímulos mecánicos de tensión aplicados sobre la piel.

Las estrías se forman alrededor del sexto-séptimo mes de embarazo en nueve de cada diez mujeres: se trata de auténticos desgarros cutáneos, causados ​​fundamentalmente por el aumento de peso que tira de la piel y puede romper la elastina y el colágeno. Entre otras cosas, alrededor del sexto octavo mes de embarazo, la tolerancia a la glucosa disminuye y aumenta la concentración de hormonas esteroides como el cortisol en la sangre, lo que debilita las fibras elásticas, el colágeno y los mucopolisacáridos que constituyen el andamiaje que sostiene la dermis. Las estrías, en su primera fase, aparecen rosadas, rojizas o violáceas, y con el tiempo, si no se tratan con cremas elastizantes adecuadas, se vuelven blancas y aparecen en el abdomen de las mujeres embarazadas en las caderas, las nalgas, los senos y la cara interna de los muslos.

Por ello, para evitar la cronicidad de las estrías, recomendamos utilizar el sérum Eien en prevención en el tercer mes de embarazo o a partir del cuarto mes con dos aplicaciones diarias, masajeando suavemente con movimientos circulares en el abdomen durante al menos 5 minutos: en la mama, que puede tener estrías dispuestas radialmente y no paralelas como en el abdomen, masajee suavemente el sérum desde arriba (debajo de la clavícula) hasta la areola mamaria durante 3-5 minutos. En las nalgas, los movimientos de masaje deben ser circulares; en las caderas, además del masaje rotatorio, es necesario integrar movimientos transversales desde el coxis a las caderas y viceversa durante unos 5 minutos, dedicando también dos minutos al masaje con los puños cerrados.

Los puntos fuertes del sérum Eien residen en la acción de sus componentes sobre el daño de las fibras elásticas y del colágeno (por factores tensores, factores hormonales por aumento de progesterona y esteroides por aumento de cortisol): la manteca de karité rico en ácidos grasos (oleico, esteárico, linoleico, palmítico, aráquico, alfa-linoleico y láurico) Vitamina A y E, que combaten los radicales libres y mejoran la microcirculación sanguínea, tonifican y suavizan la piel mejorando su elasticidad; el aceite de aguacate, rico en ácidos grasos, tocoferoles, carotenoides y fitoesteroles, tiene propiedades regeneradoras, estimula la actividad de los fibroblastos dérmicos, favoreciendo la síntesis de colágeno y elastina dañados en las estrías; El aceite de jojoba, en forma de cera líquida, es similar a las ceramidas de la piel, que son el pegamento entre los componentes básicos de los corneocitos de la epidermis, por lo que nutre e hidrata mejor la piel al persistir en profundidad, contiene vitamina E y vitaminas del grupo B con buen efecto antioxidante; la caléndula favorece a la regeneración de la epidermis y la dermis y, su riqueza en flavonoides estimula la epitelización acelerando el recambio epidérmico y favorece la síntesis de colágeno; fucus (alga marina) mejora la microcirculación, aumenta la eliminación de toxinas y, con su riqueza en alginatos, polisacáridos, vitaminas A, C y del grupo B, hierro, manganeso, cobre, magnesio y yodo, tiene una acción notable hidratante, emoliente, suavizante y protectora; el aloe vera, útil en todos los procesos inflamatorios y degenerativos de la piel ya que contiene glucomananos, polisacáridos, c-glucosil cromona, alprogen, ácido salicílico y salicilatos, aumenta elasticidad de la piel interviniendo sobre la proliferación de fibroblastos, sobre la síntesis de colágeno y por tanto sobre la patogenia de las estrías; no por último pero no menos importante, el aceite de oliva con propiedades hidratantes, tonificantes y antioxidantes, con vitamina E, ácidos oleicos, polifenoles, fitoesteroles, escualeno y clorofila regenera el tejido cutáneo, dejándola suave, hidratada y elástica.

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